JUNIO - REFLEXIONES DEL PAMPA

APUNTES ACERCA DE LA COYUNTURA POLÍTICA EN MENDOZA – JUNIO DE 2007

NUESTRA IDENTIDAD


Antes de entrar en la descripción de cómo están actuando hoy los principales agrupamientos políticos de la provincia es preciso recordar cuáles son las premisas básicas que nos convocaron a conformar el partido COMPROMISO POPULAR, pues si no correremos serios riesgos a la hora de enfrentar situaciones desfavorables.

Decididos a apoyar organizadamente en nuestra provincia el proceso que lidera Néstor Kirchner en tanto expresa desde su inicio y ya con cuatro años de gestión la voluntad de avanzar hacia el modelo de sociedad justa e igualitaria por la que tantos compañeros hemos luchado durante décadas nos lanzamos hace algo más de un año atrás al intento de construir una alternativa política diferente en nuestra provincia. Decimos “organizadamente” porque el punto de partida es un auténtico liderazgo nacional que emerge no de una poderosa ofensiva popular sino de la más profunda situación de disgregación social y política que recuerde la moderna historia nacional.

EL CONTEXTO NACIONAL

Si observamos con detenimiento el mapa político de la Nación, pareciera que se concretó finalmente aquel aserto trotzkista de “cuanto peor…mejor”. De ningún modo es así.

Hoy estamos acumulando fuerzas para ver si en el tiempo transformamos el proceso en una poderosa y sustentable ofensiva que culmine en un país en marcha, con todos los compatriotas integrados en la igualdad de oportunidades en un modelo nacional de desarrollo con soberanía y justicia, integrados definitivamente a nuestros hermanos de Latinoamérica.

Esto sólo será posible si encontramos el cauce por el cual transitar hacia la organización política nacional que le dé sustento y realice las tareas concretas en cada lugar apuntando a la construcción a toda escala de esa imprescindible herramienta política y social.

Al cotejar estas ideas con la realidad concreta que debemos enfrentar cotidianamente encontramos enseguida los síntomas más visibles de la disgregación: los partidos políticos existentes no sólo no cuentan con consenso social, sino que su desprestigio cuestiona de raíz su razón de ser.

Desde hace mucho devinieron en corporativas máquinas electorales que sólo sirven para resolver las necesidades de empleo (en este caso estatal) y/o la vanidad de pequeños grupos y ¿porqué no decirlo?: los bolsillos de muchos.

No decimos esto desde la soberbia descalificante, sino que nos parece elemental recordar cual es el contexto en el que pretendemos desarrollar la actividad política con pretensiones de ponernos por encima de de las mezquindades propias de una situación de disgregación.

PORQUE EL PARTIDO COMPROMISO POPULAR

No somos los únicos en ver esta realidad, ni mucho menos tenemos asegurado el éxito, pero cuando arrancamos dijimos que no nos satisfacía ninguna organización política existente y esto era porque las únicas opciones giraban en torno a los aparatos tradicionales (en nuestro caso el PJ) o los partidos menores (que por existir durante años y no crecer se transformaron en poco atractivas propuestas testimoniales).

En nuestro país donde se percibe nítidamente la decadencia de los aparatos tradicionales; donde la legitimación del liderazgo “K” nos dice que lo emergente son liderazgos personales muy poderosos socialmente, en cuanto hoy le devuelven al pueblo lo que éste espera de los dirigentes: entrega y autenticidad.

Hay que reproducir por varios miles este renacimiento de la virtud política, pues de la existencia de una nueva camada de líderes munidos de representatividad y valores en la ejecución depende el éxito o fracaso de este nuevo intento del campo popular por imponer su hegemonía.

Este y no otro es el objetivo principal y excluyente en la búsqueda de posicionamientos institucionales.

Dicho de otro modo: si construimos un nuevo partido político no es para subirnos por algún costado al sistema de máquinas electorales existentes, sino para desarrollar una herramienta capaz de formar cuadros y militantes aptos para liderar mayorías sociales y ser capaces de ejercer porciones de poder con el sentido colectivo de transformación hacia el objetivo de una sociedad realmente democrática y participativa.

LA CONSTRUCCION POLÍTICA – LOS DESAFÍOS – LOS MEDIOS

El concepto kirchnerista de la Concertación Plural es la construcción política a la que aspiramos.

La cantidad de falsas opciones que se pueden pergeñar al calor de esta aspiración es tan abundante como diversas son las intenciones de quienes la declaman.

En nuestro caso partimos de la afirmación más “extrema”: el fin perseguido es un nuevo movimiento político.

No lo podemos plantear de otro modo, en tanto venimos “de afuera” de las corporaciones políticas; no estamos condicionados por la defensa de posiciones institucionales y aspiramos HOY a representar a la porción de la ciudadanía que no tiene expresión en este campo y está objetivamente favorecida por el modelo socioeconómico en marcha.

Ahora que atravesamos aceleradamente la etapa de aparición y desarrollo inicial, podemos afirmar con orgullo que somos un partido político provincial, aparecen los desafíos más serios: en esta dispersión ¿a quién aspiramos a representar en el corto plazo?. ¿Cómo se conjuga la construcción con los acuerdos electorales que debemos concretar en pocos días? ¿Hasta donde podemos llegar con los partidos chicos?.

Las respuestas deben estar guiadas por la orientación permanente hacia la construcción perdurable bajo premisas que constituyen las pocas certezas que se pueden tener hoy: la referencia de los objetivos de crecimiento debe priorizar la parte de la sociedad no involucrada en política.

Suponer que vamos a atraer parte de los aparatos existentes es pecar de ingenuidad, pues por muchísimas razones nuestra tendencia es a consolidar espacios políticos colectivos no dependientes del Estado y los aparatos (chicos o grandes) viven exclusivamente del “calor” estatal. Este aspecto es una ventaja relativa que tenemos, se supone que si logramos objetivos parciales en lo institucional deberemos plantearnos más adelante como los utilizamos, pero ahora estamos en la antesala de esa disyuntiva y sin duda será otro interrogante que deberemos responder el año próximo.

Cuando hacemos referencia a los sectores de la sociedad que podríamos representar en esta coyuntura hay que precisar algunos datos orientativos. Construir nuevos liderazgos en un contexto donde no hay un emergente social ávido de representación (como lo fueron las nacientes clases medias con el Yrigoyenismo y la clase trabajadora con el Peronismo) no es para nada sencillo (si es que alguna vez lo fué).

Al menos en Mendoza (es probable que en toda la Argentina de hoy) si uno pretende crecer rápidamente y generar liderazgos parciales se tiene que remitir a estereotipos personales que resuman cierta escala de valores con componentes de autenticidad; solidaridad; disposición a la construcción colectiva; rápida comprensión de la relativa complejidad política local y…un regular éxito en la actividad que desarrollan (pública o privada).

Los tenemos que convocar a fuerza de mucha y persistente persuasión. Quizás sea a los sectores medios de la sociedad donde lleguemos hoy más fácilmente, en tanto la mayoría de nosotros proviene de ahí. Si se acepta que es así debemos encararlo sin prejuicios, pero tenemos que tener muy en claro que una expresión política es perdurable si representa un interés concreto en un momento determinado.

Ahora que somos una fuerza política con un respetable grado de coherencia y organización, debemos concebir la militancia individual de cada compañero como una obligación de convocar y organizar allí donde viva o desarrolle sus actividades.

Es mentira que esto sólo se logra sólo a partir de ofrecer candidaturas. Esa es la lógica que debemos rechazar pues contiene la apelación a lo peor de los individuos: el subalterno interés personal.

No se trata de negar con ideologismos la lucha por el poder político, sino de comprender que la articulación entre el esfuerzo individual del compañero y los posicionamientos personales media la existencia cada vez más democrática y participativa de la organización política que integramos.

Para responder al dilema construcción vs. elecciones tenemos que analizar someramente los actores políticos de estos días en nuestra provincia.

MENDOZA 2007

Primer razonamiento esencial: ¿Quiénes son nuestros enemigos/adversarios (hay de los dos) en este año electoral en nuestra provincia?.

Para descartar rápido del análisis digamos que todas aquellas expresiones políticas que en esta emergencia se oponen al avance del modelo nacional en curso son por lo menos nuestros adversarios a vencer (UCR;PD;ARI;Lavagnismo;Macrismo).

El resto están de este lado y así los tenemos que mirar. Por más que algunos no nos gusten (con suficientes razones históricas y procesales para afirmarlo); por diversas razones apoyan lo mismo que nosotros y eso es de movida un punto de contacto.

En todo caso afirmamos nuestra identidad priorizando nuestro carácter de diferentes en cuanto al alcance colectivo de nuestras aspiraciones; a que no somos producto ni mucho menos defensores de las corporaciones políticas de neto corte conservador en que se transformaron los dos grandes partidos populares argentinos; que sostenemos la imposibilidad fáctica de recuperar estos aparatos sin caer en la red de intereses que ellos protegen (aunque sea con enunciados progresistas).

La construcción política a la que aspiramos naturalmente que deberá contener a la mayoría de los militantes que hoy son cuadros medios de los aparatos clientelares, esto será producto de los aciertos que vayamos acumulando en cuanto a la representatividad social real; a la coherencia en las posiciones y alianzas.

El eje de la acción y objetivo central en este año es la construcción de la concertación a todos los niveles que sea posible.

Es cierto que en estos días casi todo el avance depende de si Julio Cobos es candidato o no a la vicepresidencia, pero la Concertación es un objetivo históricamente válido (por lo tanto realizable) y tenemos la obligación de profundizarla más allá del destino inmediato del actual gobernador.

Las maneras son variadas, no hay recetas estrictas para hacerlo, pero hay que intentarlo a todo nivel con todos aquellos dirigentes del cobismo dispuestos a compartir el objetivo.

Apelemos a nuestra capacidad de iniciativa; al trabajo en la generación de propuestas y programas; al valor agregado que hoy tiene creer en la construcción colectiva, todo en un marco de no subordinación, sino de búsqueda de una relación complementaria.

Hay argumentos que por provenir de concepciones livianamente electoralistas tienden a neutralizarnos (“los radicales son sectarios”; “te usan y no abren nada”;etc.;etc.).

No tenemos muchas opciones: o apelamos a la comprensión que los 90¨ pasaron y con Kirchner no es el mismo juego, o nos reducimos a un grupete testimonial intrascendente.

Claro que no es sencillo ni muchos de los que deberían ser nuestros aliados no ven la cosa de la misma manera, pero es preciso intentarlo.

En la medida que lo podamos hacer acompañados de otras expresiones políticas, mejor. La amplitud y la vocación frentista se demuestra en los hechos.

El único límite aceptable es la inacción. Con el permanente democratismo y el debate en reuniones sin ninguna resultante práctica lo único que logramos es desgastarnos.

Muchos compañeros se preguntan ¿y ahora como seguimos?. La respuesta tiene un fondo de simpleza, aunque es de resolución compleja: tenemos que crecer. La pregunta ¿dónde? se responde rápido.

Aún nos falta desarrollo territorial; no hemos generado un agrupamiento sindical que nos represente; tampoco de universitarios ni de empresarios.

El ¿cómo? depende bastante de la comprensión que cada compañero tenga de este proyecto y de la iniciativa adecuada y permanente para llevarlo adelante.

Lo peor es no intentarlo con la falsa idea que no ofrecemos nada, al contrario. Nosotros vamos a demostrar que hay sectores importantes de la sociedad mendocina que necesitan un canal para ejercer su derecho a la acción política.

LAS ELECCIONES

De cara a las elecciones de octubre nuestra alineación es Kirchner-Cobos. Por supuesto que tenemos la obligación de sostener la candidatura de Patricia Gutiérrez.

Trataremos de tener las mejores relaciones con Biffi y su entorno.

Desde luego que ser concertador y reconocer actuales relaciones de fuerza no nos debe llevar a un torpe seguidismo. No vamos a apoyar cualquier cosa a cualquier precio.

El tema de Patricia merece un breve análisis.

Desde el momento de su nominación a la candidatura a la vicegobernación fue una excelente opción, pues más allá de las intenciones de Cobos expresa el reconocimiento a la persona (por oposición a la pertenencia a dudosas identidades políticas “históricas”) que encarna una escala de valores absolutamente escaso en el mundillo político local.

Han arreciado las presiones irresponsables de los que hacen de la política un vulgar ejercicio de narcisismo; de los arribistas que nunca podrán explicar para qué quieren poder y de los corruptos que van a ser siempre nuestros enemigos.

Aún no han logrado su objetivo y no hay muchas maneras de defenderse: o su nombre y su voluntad de ejercer el cargo se encarnan en buena parte de la ciudadanía (y en esto nosotros debemos hacer un esfuerzo supremo) o caerá víctima de algún clandestino enjuague palaciego.

En todo caso que les cueste, crecerá el prestigio de Patricia y de quienes la defendieron.

A modo de conclusión podemos recordar algo que nos dice la experiencia: uno puede esbozar algunas pautas acerca de cómo cree que sucederán los hechos, por lo general no se dan exactamente así, pero lo importante es comprender el rumbo y asumir el lugar que a cada uno nos corresponde en este momento y lugar.

Lo demás es esfuerzo; perseverancia; bah!...aquello tan lindo y entusiasmante como la UNIDAD,SOLIDARIDAD Y ORGANIZACIÓN.

Pampa, 21de junio de 2007